Conscientes de que el colegio no puede ser un lugar aislado del contexto local y nacional, la Unidad Pedagógica se proclamó como un Territorio de Paz en 1997, no concibiéndolo como un lugar ausente de conflicto, sino como un lugar donde las diferencias se pueden dirimir y gestionar a través de la reflexión y el diálogo. Así, el conflicto mismo se convierta en una oportunidad pedagógica para repensarnos y transformarnos individual y colectivamente.



















